Si has pasado últimamente por las parroquias de nuestra unidad pastoral, seguro que te has cruzado con unas sonrisas contagiosas, una energía que mueve montañas (¡incluso las de Guadarrama!) y unas ganas inmensas de hacer comunidad. ¡Sí, hablamos de nuestras queridas Misioneras Catequistas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María!

Aunque su nombre oficial es largo y hermoso, en su México natal y en medio mundo se las conoce cariñosamente como las «Hermanas Violetas» (¡solo hay que ver el color de sus hábitos para saber por qué!).

De México a Oteruelo: Un puente de cariño 🇲🇽✈️🇪🇸

Cruzaron el charco con la maleta llena de fe, alegría y, estamos seguros, ¡un poquito de ese sazón tan alegre de su tierra! Han fijado su «cuartel general» de misión en Oteruelo del Valle, y desde allí se han convertido en el motor de nuestras parroquias.

¿Qué hacen exactamente? ¡De todo!

  • Hacen piña: Dinamizan la catequesis consiguiendo que los más jóvenes (y los no tan jóvenes) aprendan y compartan con una sonrisa.
  • Le ponen alma a la liturgia: Su presencia en las celebraciones de nuestra unidad pastoral nos recuerda que la Iglesia es viva, alegre y universal.
  • Están al pie del cañón: Siempre dispuestas a escuchar, a acompañar a los vecinos y a recordarnos el valor de la comunidad rural.

¡Un millón de gracias, hermanas!

Queremos aprovechar estas líneas en el blog para gritar a los cuatro vientos (o al menos a toda la Sierra Norte) un ¡GRACIAS INFINITO! gracias por vuestro servicio incansable, por vuestro ejemplo, por romper distancias y, sobre todo, por ese cariño tan grande que nos regaláis cada día. Oteruelo, Alameda, Rascafría y cada rincón de nuestra unidad pastoral son mucho más cálidos desde que estáis aquí.

¡La próxima vez que las veas en la parroquia, no dudes en saludarlas, darles las gracias y, por qué no, pedirles que te cuenten alguna historia de su misión!

📖 ¿Quiénes son y de dónde vienen?

Para valorar de verdad el regalo de tener a las hermanas en la Sierra, vale la pena viajar un momento en el tiempo. Su historia no es de las que se quedan encerradas en un convento; es una historia de valentía, misiones y mucha acción.

  • Fundadas en tiempos difíciles: La congregación nació formalmente el 7 de octubre de 1918 en la Ciudad de México, concretamente en la alcaldía de Tlalpan. Su fundadora fue la Madre Sofía Garduño Nava, una mujer decidida y llena de fe. Lo impresionante es que la congregación floreció en una época muy compleja para México, marcada por la persecución religiosa. ¡Desde sus inicios aprendieron a ser valientes y creativas para llevar el Evangelio!
  • ¿Por qué «Catequistas»? Desde el primer día, su carisma principal ha sido la educación en la fe. La Madre Sofía vio la enorme necesidad de formar catequistas que prepararan a los niños y adultos no solo para recibir los sacramentos, sino para vivir la fe en el día a día.
  • Una gran familia internacional: Aunque su corazón y su casa central están en México, las Hermanas Violetas son hoy una congregación que cruza fronteras. Tienen misiones activas en Estados Unidos, Guinea Ecuatorial y, por supuesto, aquí en España.

Allí donde hacen falta manos para enseñar, acompañar a las familias, animar la liturgia y estar al lado de quienes más lo necesitan, ahí vas a encontrar un hábito violeta. ¡Y qué suerte que una de esas misiones del mundo haya venido a parar precisamente a nuestra Unidad Pastoral en Oteruelo!

💡 ¿Sabías qué…? El color violeta de sus hábitos refleja la penitencia, la sencillez y la entrega total a los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Así que ya sabes, cuando veas ese color caminando por las calles de nuestros pueblos, ¡es sinónimo de alegría mexicana y amor a Dios!